Parkinson 101: mini-guía de la enfermedad y consejos para adaptar tu casa a las necesidades de tu paciente mayor

Según el INNN (Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía) la enfermedad de Parkinson es la tercera enfermedad neurológica más común; en México afecta a 50 de cada 100,000 habitantes. Debido a que el Parkinson afecta las habilidades motoras, los pacientes que padecen dicha enfermedad tienen que hacer varios ajustes en su estilo de vida para poder sobrellevar el padecimiento con cierta comodidad. En este artículo te presentamos una mini guía para que puedas adaptar tu hogar a los requerimientos de tu familiar con Parkinson

¿Qué es el Parkinson?

La enfermedad de Parkinson es un malestar crónico degenerativo que afecta al sistema nervioso central de forma progresiva. Aunque sus causas precisas aún son desconocidas, los especialistas han propuesto que los factores de predisposición genética, y en menor medida, los factores ambientales (como la exposición a toxinas u otros contaminantes ambientales) son las dos causas principales. 

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La enfermedad de Parkinson es un padecimiento crónico degenerativo que afecta al sistema nervioso central de forma progresiva

Debido a que los primeros síntomas del Parkinson no siempre se presentan de la misma manera en todos los pacientes que padecen la enfermedad, detectar el malestar en sus primeras etapas no es tan sencillo. De acuerdo con la clínica Mayo, es posible que un paciente no muestre síntomas tempranos significativos, lo cual puede complicar un diagnóstico temprano. Los siguientes son algunos de los síntomas más comunes:

  • Temblores
  • Lentitud de movimientos
  • Rigidez muscular
  • Alteración de la postura y cambios en el equilibrio
  • Pérdida de movimientos automáticos
  • Cambios en el habla
  • Cambios en la escritura 

¿Cuáles son las etapas de la enfermedad?

Al ser una enfermedad crónico degenerativa, la evolución del Parkinson suele catalogarse en cinco etapas o estadios. 

Primera etapa:  En esta primera etapa sólo un lado del cuerpo se ve afectado. Puede haber temblores u otros síntomas ligeros que no interfieren con las actividades diarias, o lo hacen de manera mínima. El paciente mantiene su autonomía y puede vivir solo.

Segunda etapa: Los síntomas comienzan a hacerse más notorios y a afectar a ambas partes del cuerpo. Es posible padecer ligeros problemas para caminar o para mantener una postura erguida. A pesar de esto, el paciente puede mantener su independencia y vivir solo, aunque las tareas cotidianas comienzan a complicarse.

Tercera etapa:  El paciente comienza a tener dificultades para expresarse y para mantener el equilibrio al caminar. Aunque en esta etapa el paciente sigue siendo relativamente independiente, se le complica realizar tareas sencillas, como comer y vestirse. Por esta razón, es recomendable que el paciente se mantenga bajo la supervisión de un cuidador. 

Cuarta etapa: En esta etapa, los síntomas de la enfermedad son pronunciados y el paciente ya no puede realizar tareas simples por sí solo. Es posible que, a pesar de poderse poner de pie, el paciente necesite de una andadera o una silla de ruedas para desplazarse. La asistencia de un cuidador se vuelve necesaria.

Quinta etapa: La última etapa de la enfermedad implica una pérdida total de la movilidad. El paciente ya no puede ponerse de pie o caminar por sí solo. La dependencia a un cuidador se vuelve absoluta.

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Una persona que padece de la enfermedad de Parkinson requiere del apoyo de sus seres queridos

¿Cómo adaptar nuestra casa para hacerla más amigable a alguien que padece la enfermedad de Parkinson?

Para adaptar una casa a las necesidades de alguien que padece la enfermedad de Parkinson basta con seguir un sencillo principio: eliminar todo lo que pueda causar alguna obstrucción o complicar las tareas cotidianas. Las siguientes son las recomendaciones que surgen al traducir este simple principio a las diferentes áreas que conforman una casa.

  • Dormitorio y cuarto de baño
    • Adaptar la altura de la cama para que el paciente pueda acostarse y ponerse de pie sin problemas. Si la cama es muy alta, acortar las patas; si es muy baja, podemos comprar extensores.
    • Deshacerse del mobiliario que no se usa frecuentemente y ocupa espacio, como lámparas, burós o cómodas. La idea es mantener espacios de circulación amplios.
    • Quitar de las áreas de circulación comunes los muebles con esquinas o bordes pronunciados. Esto minimizará el riesgo de golpes o heridas severas.
  • Pasillos, escaleras y áreas comunes
    • Deshacerse de las alfombras en los pasillos. Los materiales de las alfombras dificultan el traslado de una habitación a otra y suponen un riesgo de caídas y tropezones. 
    • Remover mueves que obstaculicen el paso en los pasillos, como sillas, sillones o estanterías. También es recomendable retirar todos los objetos decorativos frágiles o valiosos.
  • Sala y cocina
    • Retirar muebles y electrodomésticos que no se necesiten o que impidan un buen desplazamiento por las áreas comunes. 
    • Retirar de las áreas de trabajo objetos filosos que puedan causar algún accidente. 
    • Reordenar las estanterías y los cajones de tal modo que todos los utensilios y cubiertos se encuentren en un solo lugar y a la mano. Acomodar los utensilios que más se utilicen en un cajón o alacena baja, cuyo acceso no requiera demasiados esfuerzos.

Como podrás darte cuenta, adaptar tu casa para hacerla más amigable a tu familiar con Parkinson no es una tarea compleja, basta con seguir el principio mencionado arriba: mover todo lo que pueda causar alguna obstrucción o accidente.

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¿Requieres una grúa para pacientes, y no sabes cómo adaptar tu casa para su manejo? Aquí te contamos cómo lograrlo.

Escrito porNara Lopez

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